jueves, 25 de febrero de 2010

¿Por qué el nombre?





Hace varios años, cuando enseñaba inglés a niños de kindergarten, una niña y un niño se acercaron a mi con cara de debate en la ONU. Muy seriamente me preguntaron: "Miss, ¿de qué color son las vacas en Marte?". Los miré con la misma cara de preocupación que ellos mostraban y les respondí: "Verdes, por su puesto". En ese instante la niñita miró a su amigo y con cara de autosuficiencia le dijo: "¿Viste???".

Nunca voy a olvidar ese pequeño diálogo, que en sí envuelve muchas cosas. Ellos no estaban preocupados de si existían vacas en Marte, estaban seguros de eso. Mas bien, les preocupaba su color. Dicho sea de paso, estoy completamente de acuerdo con la niña, que de haber vacas allí, serían verdes.

Siempre me he sorprendido, y lo seguiré haciendo, de las cosas que pueden decir los niños. Sus diálogos, sus comentarios, sus preguntas interminables sobre el por qué de TODO...

Quizás por eso una de las cosas que más me gusta es enseñarles. Estar en contacto con niños y jóvenes es revitalizante y energizante, pero irónicamente también es una de las labores que más agota. Ese agotamiento, felizmente, es vencido por la felicidad que uno tiene cuando vemos que hemos dejado alguna huella en estas personas (o personitas).

Combino mi gusto por enseñar con la carrera que estudié: odontología. Es raro pero me gustan mucho ambas cosas. Así que con tanta actividad, necesariamente debo tener tiempo libre sino, exploto. Ahora con mi hija, trato de transmitirle lo que he aprendido. Es mi motorcito (porque es chiquita) y casi todo lo que hago, es para y por ella.

Aquí es donde aparecen mis aficiones: música, manualidades, costura, cocina... Antes de ser mamá, las practicaba mucho pero sin una "temática" fija. Ahora lo que cocino, es pensando si a mi hija le gustará, lo que coso, si le quedará... y me siento feliz.

Así que, compartiré las cosas que haga aquí. Ojalá que les sirva de inspiración a algunos o de simple distracción a otros.

No perdamos de vista la inocencia e ingenuidad bien intencionada que los niños tienen y que nos empujan a crear, enseñar y querer.

Ahora les pregunto yo: Si las vacas en Marte son verdes, ¿de qué color serán los borregos allí?

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